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VALLE MASHRABIA

Al Amaaria, Arabia Saudí

Concebido como un exclusivo destino residencial en Al Amaaria, el masterplan responde a la topografía, al paisaje y a las vistas del entorno para potenciar tanto la identidad como el valor a largo plazo del desarrollo. Una estrategia clara organiza el conjunto: las villas privadas se sitúan en el perímetro para garantizar privacidad y exclusividad, mientras que un núcleo público cuidadosamente diseñado se convierte en el corazón social del proyecto.

Dos pabellones para eventos y una cafetería central amplían la actividad más allá del uso residencial, atrayendo tanto a residentes como a visitantes y consolidando el conjunto como un nuevo punto de encuentro. Esta estrategia genera un lugar más dinámico, diverso y con una identidad propia dentro de un contexto en plena transformación.

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Integrado en el paisaje del valle de Al Amaaria, este desarrollo residencial reinterpreta la manera de habitar mediante un cuidadoso equilibrio entre privacidad, comunidad y paisaje.

Concebido como un conjunto de villas independientes, el proyecto responde directamente a la topografía, a los cursos naturales de agua y a las vistas del entorno. Estas condiciones existentes se convierten en el punto de partida de la estrategia arquitectónica, definiendo la organización de los accesos, la circulación y la implantación de cada edificio para maximizar tanto la calidad espacial como el valor del conjunto a largo plazo.

La secuencia de llegada establece el carácter social del proyecto. Dos pabellones para eventos marcan el acceso principal y reciben tanto a residentes como a visitantes antes de conducir hacia un eje público ajardinado organizado en torno a un pabellón cafetería. A lo largo de este recorrido se suceden jardines de sombra, amplias zonas verdes, láminas de agua y espacios pensados para las familias, generando una experiencia exterior rica y variada que fomenta la convivencia sin perder el carácter tranquilo del entorno residencial.

Las villas se disponen en el perímetro para garantizar la máxima privacidad y aprovechar las vistas sobre el paisaje. Cada vivienda se organiza mediante una disposición por capas que orienta jardines, terrazas y piscinas hacia la ladera de la montaña, reforzando la intimidad y estableciendo una separación natural entre las parcelas.

A través de un cuidadoso equilibrio entre arquitectura, paisaje y espacio público, el proyecto construye un destino residencial con una identidad propia, donde calidad de vida, interacción social y un fuerte vínculo con el lugar se integran en una misma visión arquitectónica.